Buenas tardes alumnos, hoy les voy a mostrar como crear seres sumisos, como inyectar miedo en las venas de cada uno de ustedes, y como funciona la opresión.
Primero les voy a inculcar lo que se debe y no se debe hacer, es muy probable que mucha de las cosas que no se pueden hacer, vayan en contra de lo que quieren hacer, pero eso no importa, no importa lo que ustedes quieran, sino lo aceptan así, van a recibir un castigo.
A continuación les voy a imponer una serie de valores, pautas y normas de comportamiento, acompañado de ello va lo que está bien y lo que ésta mal, esto formará la moral, que por supuesto van a respetar obedientemente, de lo contrario, recibirán una sanción por parte de la sociedad.
Claro que las principales son las normas jurídicas (leyes), que tienen su base en lo moral, algo fundamental, nadie quiere leyes que vayan en contra de la moral ¿verdad? Estas deben ser cumplidas sin excepciones, de lo contrario se recibirá una pena propiamente dicha, la calle, la cárcel o la muerte.
Las autoridades se encargan de que todo esto funcione a la perfección, cualquiera que actúe en contra de las autoridades, atentando contra el orden social, contra la civilización, será reprimido.
Recuerden, estamos en un país libre, pero las autoridades tienen la verdad, nosotros no somos más que sus títeres, los seres inferiores, como ustedes, incapaces de gobernarse por si mismos, deben amarlos, y obedecerlos, de lo contrario, un castigo.
SILENCIO! No, no se puede hablar en clases, no pueden reír, gritar, opinar y sobre todo no pueden pensar por ustedes mismos, solo pueden repetir como loros lo que algún sabio (fascista) dijo hace algunos años, y no importa si les gusta o no, o si prefieren estar haciendo otra cosa, no importa si están de acuerdo o no, porque en esta clase, yo soy la autoridad...
Odio Y Desobediencia.
Castigos, penas, sanciones, miedo, sumisión y un silencio ensordecedor, recorren las aulas y nuestras vidas durante seis horas, de lunes a viernes, eternamente.
Prohibido pensar, prohibido jugar, prohibido reír, prohibido ser libre, prohibido vivir, prohibido, prohibido, prohibido.
Cárceles! Llama a tu carcelero maestro! Tu aula no es más que otro futuro cementerio.
Enséñame algo nuevo. Todos los años lo mismo, los mismos idiotas de siempre, la misma mierda, las mismas mentiras, las mismas guerras por las mismas estupideces de siempre: poder, ¿poder para qué? Para destruir, para destruirnos, y ellos llenarse los bolsillos, solo para eso.
Enséñame a decidir y a valerme por mi misma, pero no decidas por mi, no establezcas ni me impongas cosas que yo nunca tuve libertad para decidir.
Enséñame a destruir el miedo, pero no, si tu eres unx de lxs que me lo inyecta. Nos inyectan el miedo en las venas, para que no podamos movernos, para que no podamos actuar, para dejarnos helados sin hacer nada.
Solo nos enseñan a ser inferiores, a depender de las autoridades: obedece a tus padres, al papa o al presidente, pero nunca te obedezcas a ti mismx.
Nos muestran lo que quieren, no les conviene que haya otras fuentes de información, nos tratan como juguetes, está claro que las personas son vistas como un objeto más del cual extraer beneficios, y sino les brinda beneficios, entonces hay que desecharlo.
En el aula frustración, desesperación, asco. Los alumnos allí sentados, escuchando atentamente las palabras del pasado, que honestamente poco les va a decir de la realidad, ya que está todo disfrazado, endulzado para que no reconozcan la mierda en la que vivimos.
Obedientes y sumisos, recitando las palabras del culpable de esta democracia etérea, del culpable de esta gran prisión, o del culpable de que se pudra la tierra, nadie protesta, nadie dice lo que en verdad piensa, porque en verdad no piensan, solo repiten el pensar de otros.
Todxs sabemos que el sistema educativo tiene como único fin crear seres capacitados, para que luego sean esclavizados y utilizados como maquinas para enriquecer el Estado y llenarle los bolsillos a los burgueses.
Esta capacitación puede ser vista como el proceso de socialización que se da desde que nacemos hasta que morimos, y que quede bien claro, este proceso implica someterlos a sus órdenes, controlarlos, manipularlos, imponerles toda una serie de pautas, normas, y leyes, ideas y valores que nosotrxs no elegimos, esto para que nos podamos adaptar a la sociedad, respetar las autoridades, y brindarle beneficios al Estado.
Como consecuencia obtenemos seres civilizados, sumisos, socializados, listos para entrar a otra gran prisión: el trabajo.
Por otro lado obtenemos seres infelices, hipócritas, fascistas, egoístas y ambiciosos, nunca les alcanza
con lo que tienen, por algún extraño motivo siempre quieren más, será, digo yo, para llenar su vacío existencial.
Bueno resulta que yo no tengo interés en ser una de esas personas, resulta que no quiero ser ni maquina, ni mascota, ni herramienta, ni propiedad privada de nadie, también resulta que no me interesa darle nada al Estado, incluyendo mi vida, mi fuerza vital, o mi capacidad de razonar. Quiero mi libertad y no voy a pedir permiso para tomarla.
La naturaleza nos llama, los pájaros cantan sobre los árboles que florecen, nos llaman a jugar y a cantar con ellxs.
No queremos estudiar, ni trabajar, queremos jugar, no queremos crecer y convertirnos en adultos aburridos y responsables. Queremos vivir y ser para siempre niñxs! Involución cultural ahora! Fuego a las escuelas! Fuego al sistema! Todas las prisiones en llamas!
miércoles, 25 de marzo de 2009
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