¿Conoces esas noches de angustia insoportable, ese dolor en las entrañas por esta vida que se siente tan fría, tan hueca, que ningún ansiolitico es capaz de aliviar?¿Y esos días con la mirada perdida en erráticos pensamientos, con la cabeza hinchada, con la piel pegajosa, donde todo se vuelve insoportable? Y entre la confusión se parece sentir con una extraña lucidez algo así como una deuda que no se puede pagar salvo quitándose la vida...
"La hipo-manía, ciertamente, antes de mi "crisis bipolar", era mi forma de ser. Inquieta, nerviosa, parlanchina, encantadora... luego descubrí que la medicina dice que eso no es "normal", que ser sincero en cualquier ocasión es una enfermedad en sí misma y tantas otras tonterías. Un niño gozando de la vida y riéndose es un pequeño maníaco, para este mundo tan amante de las etiquetas. Un día me etiquetaron: bipolar. Y me encerraron. Y aquí la culo inquieto empezó a pasarse días y días sin tener fuerzas para salir de la cama. Con pastillas. Sin pastillas. No se iba. No se fue. No se ha ido.
Hola, me llamo kolokada, y por si alguien no lo había notado, soy adicta a las benzodiacepinas, la parte del insomnio es de las que peor llevo, sobre todo cuando estás delante de un psicólogo de la SS, temblando y viendo cosas porque llevas 9 días sin conseguir pegar ojo y te mira como si le estuvieses soltando una fula tremebunda. Ayudar no ayuda (ese día en concreto me recomendó que acudiese al Teléfono de la Esperanza por toda terapia). Las pastillas adormecen. Pero el problema sigue. Y la necesidad de adaptarse a un ciclo productivo, lo aumenta.
En quince días espero que mis manías sean eso, mis manías, y no producto de ningún tipo de "estabilizador del ánimo" (que para eso sirven, en mi caso, los antiepilépticos). En mi cajón sólo quedan 2 benzodiacepinas. Y no pienso volver a la consulta del psiquiatra en mucho tiempo. Espero que al menos me de por estudiar esperanto entre que no pego ojo, pero la ansiedad que me produce saber que querré dormir, y no podré, y pasará otro día, y me sentiré fatal, y no dormiré, y querré dormir y pasará otro día y... acojona."
Dulce locura, amarga es la cura.
Los psicofármacos... la solución a todos nuestros males, curioso como lo que parece ser la cura, no es más que otra enfermedad.
"Kolokada" es sólo una de las tantas personas bajo tratamiento psiquiátrico, la diferencia, ella se dio cuenta de la farsa que traían detrás.
Nadie quiere en una sociedad ordenada y civilizada, alguien incivilizado, anormal. Por lo tanto a las personas que no cumplen con las normas y pautas establecidas, se les debe colgar un cartelito, medicarlos y si es necesario encerrarlos, no vaya a ser que el virus se expanda y todos se vuelvan ingobernables e incivilizados. Pero primero es necesario convencer a la persona de la existencia de la enfermedad mental, y quizás no exista, pero a la larga termina siendo tan real como el hecho de que aquello a lo que llaman locura, no es más que un invento.
Más allá de lo que nos hagan creer, los psicofármacos, al igual que las drogas, no solucionarán nuestros problemas, o harán desaparecer mágicamente los trastornos, en definitiva, la enfermedad mental va a seguir existiendo (siempre y cuando exista una enfermedad mental realmente), lo que hacen es eliminar temporalmente los efectos perjudiciales que la enfermedad o trastorno pueda tener sobre nuestra mente y nuestro cuerpo.
Genial, no tenemos más migrañas, ni insomnio ni cefaleas, ni nauseas, ni depresión, ni decadencia, pero ¿que sucede cuando dejamos de consumir los medicamentos? Ah, si, aparece la desesperación, vuelve la ansiedad, la depresión, los delirios, o lo que sea que se estuviese tratando, vuelve, y mucho peor, vuelve acompañada de la necesidad desenfrenada de consumir el medicamento para seguir viviendo, como única "solución" posible, de lo contrario no podemos vivir, entonces es mejor suicidarse. ¿A que me recuerda? Si, a las famosas drogas ilegales, fíjense ustedes, tanto que confiamos en nuestros ángeles guardianes los médicos.
Sin los medicamentos volvemos a ser los seres anormales que la sociedad tanto rechaza, sin los medicamentos volvemos a sentirnos mal, deprimidos, y como no se nos acepta así, anormales, debemos seguir consumiendo los medicamentos que nos "normalizan", los milagrosos medicamentos que te salvarán la vida, cuando irónicamente te la están quitando, y mientras los medicamentos te quitan la vida, los señores médicos se llenan los bolsillos con tu sufrimiento.
Al Estado no le alcanza con negociar tu vida, tu cuerpo, tu mente, controlarla, enfermarla, destruirla, sino que para variar, después de enfermarte, te vende veneno como cura, veneno que si no se compra, se paga con la vida, miles de suicidios, provocados por la abstinencia a los psicofármacos, sin mencionar las muertes directas debido a los efectos secundarios de los psicofármacos sobre el organismo.
Ni psicologxs, ni psicoterapeutas, ¿en donde esta la cura entonces? Parece que en nosotrxs mismxs, y quienes sigan confiando en quienes no deben confiar, sólo encontrarán más oscuridad, una oscuridad eterna y total...
martes, 14 de abril de 2009
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